El pasado 21 de mayo de 2025, en el marco del Día Nacional de la Afrocolombianidad, la Fundación de Formación para la Vida Mi Oportunidad llevó a cabo un conversatorio comunitario en el barrio El Retiro, ubicado en el Distrito de Aguablanca de Cali. Fue una jornada llena de reflexión, memoria y esperanza, donde líderes comunitarios, vecinos y jóvenes se reunieron para celebrar la riqueza de la identidad afrocolombiana y honrar la historia de lucha de sus ancestros. Con un tono cercano y emotivo, el evento resaltó la importancia de reconocer el pasado, valorar el presente y construir un futuro con orgullo y dignidad para la comunidad.
La Fundación Mi Oportunidad, que desde hace décadas trabaja por la formación y las oportunidades de las comunidades afrodescendientes de El Retiro, fue el puente para este diálogo intergeneracional. Durante el conversatorio se abordaron temas fundamentales: el significado histórico del 21 de mayo, los aportes de los afrocolombianos a Cali y a Colombia, la historia migratoria que dio origen al barrio El Retiro y, sobre todo, testimonios vivos de lucha, resistencia y dignidad. A continuación, repasamos los momentos más destacados de esta emotiva celebración comunitaria.
21 de mayo: Día de la Afrocolombianidad
¿Por qué celebramos cada 21 de mayo el orgullo afrocolombiano? En el conversatorio se recordó que esta fecha conmemora un hecho histórico trascendental: el 21 de mayo de 1851, el entonces presidente de la República, José Hilario López, abolió legalmente la esclavitud en Colombia. Desde 2002, Colombia reconoce oficialmente esta fecha como el Día Nacional de la Afrocolombianidad, establecido por la Ley 725 de 2001 en homenaje a los 150 años de la abolición de la esclavitud. Esta conmemoración no solo celebra la libertad obtenida, sino que abre espacios de reflexión sobre los cientos de miles de personas que fueron esclavizadas en nuestro territorio y sobre sus descendientes.
En el evento se enfatizó que la abolición de la esclavitud no fue un regalo, sino el resultado de largas luchas y resistencias de la población afro. “El 21 de mayo no debe entenderse como un gesto filantrópico de José Hilario López, sino como parte de un proceso de resistencias de largo aliento”, citó un panelista, recordando que la libertad se conquistó gracias a la perseverancia de los cimarrones y las rebeliones esclavas a lo largo del tiempo. Aun después de 1851, la comunidad afrocolombiana ha seguido enfrentando desafíos para alcanzar la igualdad plena. Por eso, cada aniversario del 21 de mayo es también un llamado a continuar la lucha contra la discriminación y a promover la inclusión real de las comunidades negras en todos los ámbitos de la sociedad.
Aportes afrodescendientes a Cali y Colombia
Cali es una ciudad orgullosamente afrodescendiente. Con cerca de 1,1 millones de habitantes afro – alrededor de la mitad de su población total – Cali es reconocida como la segunda urbe con mayor población afro de América Latina, solo por detrás de Salvador de Bahía en Brasil. Esta presencia se traduce en valiosos aportes culturales, sociales y económicos tanto para la región del Valle del Cauca como para toda Colombia. Durante el conversatorio se destacó que la riqueza multicultural caleña no sería la misma sin el legado afro: la música, la danza, el deporte, la gastronomía y las expresiones artísticas locales llevan profundamente el sello de la herencia africana.
Por ejemplo, la salsa caleña, aunque originada en el Caribe, cobró en Cali un sabor único gracias al arraigo de la comunidad afro. Es una expresión viva de la identidad caleña que incorpora la energía y el ritmo de sus raíces: géneros tradicionales del Pacífico como el currulao y el abozao han influenciado la salsa, aportándole ese “tumbao” inconfundible. También se mencionó el reconocido Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, un evento anual que se realiza en Cali y que ha jugado un papel crucial visibilizando ante el país las manifestaciones culturales afrocolombianas – desde la marimba y los alabaos, hasta la moda y la cocina tradicional del Pacífico.
Asimismo, se resaltó cómo la gastronomía y el deporte en Colombia han sido enriquecidos por las comunidades negras. Los sabores del Pacífico (como el coco, la piangua, el pescado encocado y tantas recetas ancestrales) han conquistado paladares y forman parte de la identidad vallecaucana. En el deporte, innumerables atletas afrocolombianos – desde futbolistas hasta medallistas olímpicos – han llenado de orgullo al país, muchos de ellos forjados en barrios populares de Cali. A pesar de estos aportes inmensos, también se reconoció que persisten brechas sociales que limitaron históricamente las oportunidades para el pueblo afro. Por ello, homenajes como el del 21 de mayo invitan a valorar esos aportes y a seguir trabajando por la inclusión, el respeto y la equidad, para que la diversidad étnica sea verdaderamente nuestra fortaleza como nación.
De la costa Pacífica a El Retiro: una comunidad forjada en la lucha
La historia del barrio El Retiro refleja la travesía de resiliencia de muchas familias afrocolombianas. Desde las décadas de 1970 y 1980, miles de personas provenientes de la costa Pacífica (Chocó, Cauca, Nariño) migraron hacia Cali en busca de oportunidades y un futuro mejor. En ese proceso, el sector oriental de la ciudad – conocido como el Distrito de Aguablanca – se fue poblando mayoritariamente de comunidades negras. Barrios enteros surgieron sobre tierras bajas aledañas al río Cauca, a veces de forma informal y en condiciones adversas. El Retiro fue uno de esos asentamientos emblemáticos: nacido en un terreno inundable como parte de programas de reubicación de familias humildes, mayoritariamente afrodescendientes, que buscaban un lugar donde echar raíces.
Los comienzos no fueron fáciles. Las primeras familias de El Retiro se enfrentaron a inundaciones frecuentes en épocas de lluvia y, paradójicamente, también a incendios devastadores en épocas secas. La falta de infraestructura básica y de apoyo institucional en aquellos años puso a prueba la tenacidad de los habitantes. Sin embargo, de esas duras pruebas nació una comunidad unida. Los vecinos aprendieron a organizarse, a ayudarse mutuamente y a levantar, con sus propias manos, las casas y calles del barrio. En el conversatorio se rememoró cómo la comunidad transformó la tragedia en fuerza colectiva: lo que comenzó como un asentamiento precario se convirtió con el tiempo en un hogar digno para miles de familias.
Hoy El Retiro es un sector vibrante y lleno de vida, orgullo del oriente de Cali, que conserva las tradiciones pacífico-africanas traídas por sus fundadores. Esta transformación fue posible gracias al esfuerzo comunitario y al liderazgo local – apoyado por iniciativas como las de la Iglesia y organizaciones sociales en las décadas pasadas – que nunca dejaron de luchar por mejoras en el barrio. La historia de El Retiro, forjada en la lucha y la perseverancia, es muestra de la capacidad de un pueblo para sobreponerse a la adversidad y construir dignidad en medio de las dificultades.
Voces de resistencia y dignidad
Uno de los momentos más conmovedores del conversatorio fue escuchar las voces de los propios habitantes de El Retiro, cuyas vivencias dieron vida a la historia. Don Jorge, vecino fundador del barrio, recordó los inicios difíciles y cómo la unidad de la gente sacó la comunidad adelante. “La historia de El Retiro está hecha de resistencia”, afirmó con orgullo, destacando que cada calle y cada casa se construyeron con el esfuerzo colectivo de sus residentes. Estas palabras resonaron profundamente entre los asistentes, reafirmando el valor de la memoria comunitaria.
Por su parte, doña María, lideresa y educadora local, subrayó el papel fundamental de las mujeres en esta construcción social. “Las mujeres del barrio son ejemplo de lucha y dignidad”, expresó emocionada, provocando una ovación espontánea en honor a las madres y abuelas que han sido por décadas el pilar del barrio. Sus palabras rindieron homenaje a esas mujeres afrodescendientes de El Retiro que, con trabajo incansable y amor por su comunidad, han sacado adelante a sus familias y vecinos, enseñando con el ejemplo el significado de la palabra resiliencia.
La juventud del barrio también alzó su voz durante la conversación. Varios jóvenes compartieron cómo la labor de la Fundación y de sus mayores les ha inspirado a soñar con un futuro diferente. Uno de ellos, visiblemente emocionado, exclamó: “Somos pueblo que no se rinde”. Esta frase, que brotó desde el corazón juvenil, resumió el espíritu de toda la jornada. En El Retiro, las nuevas generaciones reconocen el legado de resistencia de sus antepasados y se comprometen a continuar esa lucha, desde la educación, el arte, el deporte y el emprendimiento. Cada testimonio compartido en el conversatorio – ya fuera de dolor superado o de logro alcanzado – reafirmó la identidad orgullosamente afrocolombiana de la comunidad y su determinación de seguir adelante sin dejar a nadie atrás.
Un llamado al orgullo y la iniciativa
Al cierre del evento, el ambiente se cargó de energía positiva y unidad. Este conversatorio comunitario no solo sirvió para conmemorar el pasado, sino también para sembrar semillas de futuro. La Fundación Mi Oportunidad invitó a todos los asistentes a llevar el mensaje más allá de esa reunión, hacia sus hogares, escuelas y espacios de trabajo. El mensaje final fue claro e inspirador: valorar la identidad afrocolombiana, fortalecer la autoestima colectiva y alentar la iniciativa personal para lograr cambios. Es decir, reconocernos con orgullo como afrocolombianos, apoyarnos mutuamente y tomar acción para mejorar nuestra realidad.
Con emotividad, se hizo un llamado a continuar fortaleciendo la identidad afro y a crear más oportunidades de vida digna para todas y todos en El Retiro. La jornada concluyó con abrazos, sonrisas y una renovada certeza: la historia de este barrio está hecha de resistencia, y su futuro también lo forjaremos con esa misma determinación. “Somos pueblo que no se rinde” dejó de ser solo una consigna para convertirse en un compromiso colectivo. La Fundación Mi Oportunidad reafirmó su compromiso de seguir acompañando a la comunidad en este camino: educando, empoderando a los jóvenes, promoviendo el liderazgo de las mujeres y generando programas que traduzcan la historia de lucha en oportunidades reales.
En el Día Nacional de la Afrocolombianidad, El Retiro celebró su orgullo afro con una voz potente y unida. La lección que queda de este conversatorio es inspiradora: honrar nuestras raíces, sentir orgullo por nuestra afrocolombianidad y, sobre todo, trabajar juntos para que esa herencia de resistencia se refleje en un presente de igualdad y un futuro de prosperidad para la comunidad. Cada persona salió del evento con la frente en alto, recordando que en El Retiro se mantiene viva la llama de la resistencia, la dignidad y la esperanza.
Por: Comunicaciones

